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  • haridian

sufrimiento

Hoy quiero hablarte del sufrimiento evitable. ¿Por qué tenemos la maldita mala costumbre de sufrir por cosas no merecedoras de nuestra atención?

Es muy triste que algo realmente malo tenga que sucedernos para saber que todo lo demás son eso... pequeñeces

¿Por qué esperar a ese momento? Yo, mi familia y nuestro entorno más cercano, desgraciadamente, lo hemos vivido con la enfermedad de mi madre y su fallecimiento. Momentos duros, intensamente malos, trágicos y destructivos de los que comienzas a salir a duras penas, con el paso del tiempo (el cual va jodidamente lento cuando quiere). Momentos que te consumen la energía física y mental.



Reflexiona


Piensa que si no has vivido ningún momento así todavía, ya eres una privilegiada y que debes valorar tu normal vida (te obligo a que la valores) porque la normalidad es apasionante. Si has tenido la desgracia de vivirlo, estamos en el mismo barco, mi consejo es que valores aún más lo que es importante para ti y dejes de hacer todo aquello que no te apetece. Todo. Todo.


La vida nos pone pruebas por el camino y el éxito reside en cómo tú te enfrentas a esas pruebas.

Por experiencia te diré que hay fuerzas en ti que ni sabías que existían. Salen en esos duros momentos, sin tú llamarlas. Y me pregunto... ¿salen si las llamamos nosotras?


Optimismo


El optimismo para mí no es ir sonriendo por la vida, como si nada malo pasara, no es decir lo que se presupone que se debe decir, sino que significa creértelo. Estar triste cuando hay que estarlo y aceptar esa emoción. Por supuesto debemos intentar no dilatar en el tiempo las emociones que nos afectan negativamente, ya que esto nos hará daño. Aunque puede pasarnos, en ese caso te recomiendo que acudas a un profesional que pueda ayudarte a poner en orden tus emociones y pensamiento para que vuelvas a encontrarte como eres cuando estás bien.


Tenemos que dejar de preocuparnos por aquello que no merece la pena.


Compañeros de trabajo con poca empatía que escupen por la boca lo primero que se les ocurre: FUERA.

Conocidos con comentarios inoportunos y dañinos: FUERA.

Frases desmotivadoras que nos decimos a nosotras misma: FUERA.

Hacer planes sociales cuando no nos apetece: FUERA.

Torturarnos con tareas del hogar que no nos apetece hacer: FUERA.


Ya vale de llenarnos de todo eso que no nos aporta. FUERA. Cada vez que algo no te guste, di mentalmente la palabra FUERA y no dejes que entre dentro de tus valoraciones. No todo es valorable. Hay decisiones y actitudes que no son nuestras y las valoramos como si lo fueran.


En unos meses duros anímicamente en el entorno laboral, comentaba con una compañera que hay personas que no tienen las habilidades sociales trabajadas o que están faltas de empatía. Pero ¿qué estamos pidiendo a los demás? Tal vez su falta de empatía resida en alguna carencia en su vida. ¿somos nosotros los que debemos juzgar eso? Sus comentarios dañinos, que los vivimos nosotros como dañinos, en realidad no son ataques hacia nosotros, sino defensas para ellos.


No cojas la energía negativa de otros si el problema no es tuyo. No lo gestiones. Debemos gestionar la energía negativa que nosotras generamos, pero en ningún caso hacernos dueñas y además gestionar la energía negativa de los demás. Pues sólo nos faltaba eso.


Tomate las cosas con calma, no estés a la defensiva.


Las cosas no son buenas o malos, son de la manera en la que tú las vives.

Gracias por estar ahí, querida lectora.

Haridian

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